La exoneración a los libros es “buena” pero no suficiente

Libros

Por: Mirella Uribe

¿Quién estaría en contra de la exoneración de impuestos a los libros? Todos los que consideramos al libro un bien cultural y no una mercancía pudimos respirar aliviados al revisar el decreto promulgado por el Ejecutivo peruano que daba un año más de exoneración tributaria a los libros y productos editoriales. Pero, lamentablemente, solo fue una prórroga con sabor a saludo a la bandera.

Este decreto, DS 003 – 2019, responde también al llamado de diversos representantes de organizaciones vinculadas con el libro porque prorroga por un año más beneficios tributarios a las editoriales, pero ahora solo van a recibirlos aquellas que facturen hasta 150 UIT o 630 mil soles al año. Ante eso, representantes de editoriales “grandes” como Planeta han declarado al diario La República (14 de octubre del 2019) que consideran que esa valla limita su crecimiento; por otro lado, la presidenta del gremio de Editoriales Independientes del Perú ha expresado la necesidad de simplificar los trámites que son una gran limitación para las editoriales pequeñas que no tienen equipo contable. Todo eso es necesario, pero además de facilidades para las editoriales es un hecho que la mejor manera de fortalecer ese sector es crear más lectores.

¿Cómo hacer que la gente lea más? Esa respuesta pasa por un análisis transversal desde que estamos en tiempos de precariedad económica para mucha gente de a pie, pero si pensamos en medidas concretas que pueden tomar las instituciones vinculadas con el libro, ya existe un proyecto de ley (http://infolibros.cpl.org.pe/wp-content/uploads/2019/07/Proyecto-Nueva-Ley-del-Libro.pdf) producto de mesas de trabajo desde el 2016 entre el gremio de Editoriales Independientes del Perú, la Cámara Peruana del Libro, la Biblioteca Nacional y el Ministerio de Cultura que abordan el fomento de la lectura desde un enfoque más integral que la ley del libro anterior 28086.

Este proyecto incluye beneficios tributarios a las editoriales e impulso de la producción y difusión de publicaciones tomando en cuenta la bibliodiversidad y el impulso de la lectura por parte de los gobiernos regionales para que establezcan criterios de fomento según las particularidades de cada comunidad. Otros puntos interesantes son  la propuesta de asignar  4000 UIT al FONDOLIBRO, para que sean utilizados en compras públicas que garanticen colecciones actualizadas con diversidad cultural y lingüística, brindar facilidades para personas con discapacidad en las bibliotecas y la divulgación de agentes editoriales (bibliotecas, espacios no convencionales, librerías) a nivel nacional; también incluye el fomento de la creación e investigación con enfoque intercultural a través de financiamiento por concurso. Los mediadores de lectura también serían beneficiados con esta ley como parte del ecosistema del libro.

Existen ejemplos concretos de ese tipo de medidas ya ejecutadas en nuestra región, como la BiblioRed, la Red de Bibliotecas Públicas de Bogotá que incluye información virtual de las publicaciones de cada biblioteca distrital y de sus respectivos eventos culturales, entre otras cosas. Desde el año 93, la ley del libro en Colombia dictamina beneficios tributarios a las imprentas cuando la producción es destinada a la industria editorial, eso daría facilidades a editores independientes de todo este país. No se puede dejar de impulsar la producción y difusión de libros porque ayudan a ejercer nuestro derecho a la cultura.

Si hay algo más positivo sobre el decreto 003 – 2019 que prorroga la exoneración de impuestos al libro es que dictamina la realización de una encuesta nacional de lectura. También anuncia la asignación de 32 millones al Ministerio de Cultura para actividades de fomento de lectura y la implementación de bibliotecas escolares, pero solo por un año, y si no se ejecuta de manera efectiva, como puede pasar si no hay una ley del libro, pueden denegarle una nueva asignación en el 2021.  Sin financiamiento cualquier voluntad de difundir la lectura se queda en palabras.

El presidente Martín Vizcarra se ganó muchos aplausos cuando dijo que los libros no deberían tener impuestos y que iba a promover la lectura, pero no ha ido más allá de ese decreto que es un parche. No ha habido interés, salvo del Ministerio de Cultura, en impulsar una ley que garantice el acceso a los libros. Incluso representantes del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) divulgaron información inexacta en el diario Gestión (11 de septiembre del 2019) acerca del precio de los libros para cuestionar la necesidad de exoneración de impuestos a los libros. Habría que preguntarle las autoridades del MEF qué opinan de la exoneración de impuestos a las grandes mineras.

Ante la actitud negligente de las autoridades, hace falta la presión de los lectores. Sin luchas no hay victorias.

Posted on 29 octubre, 2019 in Sin categoría

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